La belleza está en los ojos del que mira

Ayer estuve con una amiga en una tienda Birkenstock. Si me hubiera pedido hace unos años que le acompañara y le diera consejos sobre qué modelo comprar, probablemente me hubiese negado.

Hoy las Birkenstocks entran en esa categoría comúnmente definida de zapatos feos, ugly shoes. Están de moda y, lo declaro públicamente y sin vergüenza, yo también tengo un par de Birkenstock; me dejé seducir, lo admito, porque hoy cuentan una historia diferente, la historia de iconos de estilo como Phoebe Philo, cuentan historias de verano en Italia y hablan de Dolce Vita.

Y la tendencia ugly aún no se ha agotado: ahora es tiempo de dad sandals.

El modelo más codiciado es el de la Maison Chanel, por supuesto, y está inspirado en las sandalias de trekking tradicionales con una estética deportiva, suela ergonómica de goma, parte superior repelente al agua, correas de tela y cierre de velcro.

Por otro lado, el concepto de bello es subjetivo y en los últimos años he llegado a una conclusión: como sucede con las palabras en el ámbito de la traducción, también la estética de lo que compramos a menudo depende del contexto.

Y además, cualquier objeto con una historia que contar debe tener al menos una oportunidad de ser escuchado, ¿no te parece?

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