Devolvamos la justicia al tiempo creativo

Ha llegado el momento de dar un nuevo tiempo y ofrecer nuevas formas de presentación a la moda, de «deconstruir el formato del desfile y sus componentes emblemáticos».

Quien lo dice es Alessandro Michele, director creativo de Gucci, en una serie de pensamientos titulados Appunti dal silenzio, — Notas desde el silencio — que surgen de la necesidad de «devolver la justicia al tiempo creativo».

Él, que es proprietario de una colección de doguillos en porcelana de Meissen, de otra de bastones de madera tallados a mano por su padre con símbolos de la naturaleza y varias frases poéticas, y que posee más de 360 ​​pares de zapatos.

Él, que revolucionó el estilo con looks originales de inspiración vintage fuera de los esquemas y al mismo tiempo extremadamente contemporáneos.

Él, libre pensador y soñador. Convencido de que la moda debe ser un lenguaje universal, expresión de una forma de vida y de un punto de vista.

Él, que comparó la marca Gucci y su maravillosa historia a una hermosa anciana con mucho encanto.

Y anuncia que quiere «construir un camino sin precedentes, lejos de los plazos que se han consolidado en el mundo de la moda y, sobre todo, lejos de una performatividad hipertrófica que hoy ya no encuentra su razón de ser».

«[...] por lo tanto, abandonaré el ritual exhausto de la estacionalidad y de los espectáculos para recuperar un nuevo tiempo, más acorde con mi necesidad expresiva. Nos encontraremos solo dos veces al año, para compartir los capítulos de una nueva historia. Serán capítulos irregulares, impertinentes y profundamente libres [...] me gustaría abandonar la parafernalia de siglas que han colonizaron nuestro mundo: crucero, pre-otoño, primavera-verano, otoño-invierno. Me parecen palabras rancias y desnutridas».

Y sugiere títulos inspirados en la música clásica: «sinfonías, rapsodias, madrigales, nocturnos, oberturas, conciertos y minuetos», para abrir una ventana a nuevos horizontes.

Tal vez ha llegado el momento de seguir nuestros ritmos y «abandonar el culto excesivo a la prestación». La creatividad debe ser cultivada, no hay que ponerle bridas ni encauzarla, y esto se aplica a cualquier área.

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